La tierra, la territorialidad, el espacio que uno y cada uno ocupa en este mundo por un tiempo determinado y determinante, son los fundamentos para la creación, para la existencia de vínculos y conflictos (desde el más pequeño núcleo familiar hasta los más grandes movimientos de guerras entre los hombres).
Ataque, defensa, estrategia y teatro.
En LA MANCHADA la búsqueda está orientada hacia ese pequeño núcleo familiar y a sus consecuentes vínculos y conflictos. En nuestro trabajo tiene lugar la pelea de dos hermanos (con sus respectivas mujeres) por quedarse con una herencia que ambos creen merecer y de la cual buscan deshacerse por viejas historias que tarde o temprano saldrán a la luz. Hombres y mujeres comunes, a simple vista, pero que como todos no podrán esconder sus debilidades y miserias. Son capaces de hacer cualquier cosa por conseguir "algo" que ni siquiera les pertenece, "algo" que no es más que las ruina de un tiempo mejor: un campo sembrado y productivo, vacas pastando, trabajo y herramientas .Nos remite, sin dudas a un país que se nos parece a una historia de la cual nos avergonzamos. En medio de esta familia irrumpe un arquitecto con afanes de genio, pero que no es más que un esclavo de los números de su brutalidad y de su avaricia. La tierra se presenta corporizada en unos seres extraños con apellido y nombre: Los Pereyra, ¿verdaderos dueños del campo? La respuesta no se hará esperar y el final, se sabe, será propio de estos seres mezquinos e individualistas.
En éste recorrido propuesto la obra se cuenta sencillamente y sin exabruptos.
La actuación está puesta en primer plano, donde el humor traza la forma de construir los lazos y la mecánica de producir teatralidad. Todo lo que sucede está contenido en ésos cuerpos, en ésos gestos y actitudes mínimas. Puede verse cierto corrimiento del naturalismo hacia un expresionismo menos irreal. La poética de las palabras y de los cuerpo responden a necesidades orgánicas de los actores y a la forma en que encaramos el trabajo, partiendo de una minuciosa lectura de CUENTOS DE LA SELVA de Horacio Quiroga, tomando de allí las ideas de esos mundos y personajes y dejándolos fluir a través de la improvisación, dejando abierto en el producto final cierto margen para la creación espontánea del actor en el aquí y ahora.
El espacio a utilizar nos permitirá ver una superposición de planos: el primero es una sala de estar de un viejo casco de estancia donde la actuación se revelará como fundamento, el segundo es el patio o galería que se dejará espiar por una ventana, y el tercero es el espesor profundo y oscuro del campo que será intuido por el espectador mediante la creación de los actores.
En definitiva se ha logrado un material ágil y dinámico, aunque un tanto áspero, desarrollándose todo en un ambiente íntimo y lúgubre donde el paso del tiempo se verá sintetizado por la sucesión de hechos.
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"La manchada es un compendio de situaciones que pasan, sin solución de continuidad, de la risa al llanto, del amor al odio. Cimentado sobre sólidas actuaciones que le dan vida a personajes grotescos…"
Eugenio Maestri - Revista VIVA Clarín
"Es interesante el diseño de la envolvente idea del espacio territorial ganado y perdido por cada personaje, y articulado con suma sensibilidad por García... su puesta en escena es uno de los costados más llamativos de esta excelente labor plural, hecha de actuaciones cargadas de un humor al filo del absurdo, la caricatura…"
MUY BUENA - Luis Mazas - Revista XXIII
"La manchada, dirigida por Christian García, es una obra que desde comienzo a fin entretiene por su humor inteligente y las buenas composiciones de sus cinco actores… Despojados de toda pertenencia, afectiva y material, este universo delirante, grotesco y encantador cautiva a los espectadores…"
Matilde Bennett - culturAR.com
"La puesta es prolija. La utilización del espacio escénico es más que acertada. El texto logra una extraña relación entre los personajes. Brillante idea la de poner una "Rusa" en la obra (muy buena actuación casi clownesca) Sandra (la otra actuación destacada) logra conquistar a un público que se sorprende entre carcajada y carcajada".
Actoresonline.com
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El (des) amor por la tierra
Los distintos territorios: el desvastado, el apropiado, el vendido por monedas, el desconocido; son los ejes centrales de la interesante obra La Manchada, con dramaturgia del elenco, y dirección de Christian García.
Se observa con nitidez hasta que punto llega el resquebrajamiento de una sociedad, que en pos del sálvese quien pueda, deja de lado la historia, la tradición y hasta la pequeña noción de terruño.
Pero no solo lo que se pisa es vendible, si no que también cualquier elemento tangible (desde un tractor hasta una clavo, pasando por una vaca) o intangible (los recuerdos).
Otro rasgo de la obra es la inteligente transposición del afuera como lugar propio, deseado y amigable; y el adentro como ajeno, odiado y enemigo. Tampoco se deja de lado, es de aclarar que todos estos ítems son tratados con un humor feroz, en poner al descubierto hasta que punto, como por estos lares la sexualidad, aun hoy en día, es reprimida detrás de ciertos estereotipos. Demás esta decir que cada uno de los personajes, y a su modo, ha perdido todo sentido de la moral, y se debate por su mezquino objetivo, caiga quien caiga.
El elenco es estupendo; abrazando un registro lanzado, sus trabajos no tienen fisuras. Todos los personajes juegan con sus mascaras, permitiendo que las extrañas situaciones – la mayoría de ellas fuera de todo raciocinio- encuentren su propia lógica.
La escenografía es interesante por la lograda decrepitud, y el peso que adquiere el afuera en la trama de la pieza.
El diseño de luces de Matías Sendon juega con lo ocre y el misterio.
Lector, haga una visita a La Manchada, tal vez reconozca algún conocido entre los habitantes de ese territorio
criticateatral.com / 24-08-08
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La manchada de elenco
Una comedia costumbrista bajo un sello original, una puesta simple pero plagada de acciones y lejos de lugares comunes que identifican. Divierte, entretiene y por momentos muestra chispas de elocuencia creativa de alguno de los personajes… ¡La propuesta es interesante! (Meche Martinez)
Una casa rica en objetos muertos. Los herederos han acordado vender todo, y sus esposas esperan lo que les toca. Para los últimos arreglos ha llegado un arquitecto con afanes de genio, pero que no es más que un esclavo de los números, de su brutalidad y de su avaricia. Y alrededor, el objeto de la absurda disputa, la tierra, corporizada en unos seres extraños con nombre propio.
La risa o el llanto, el odio o el amor, son construcciones falsas que surgen como medio para lograr un fin, siempre mezquino. La convicción por sostener absurdos, los transforma en caricaturas de si mismos.
Meche Martinez - Vida y Amor Por la Palabra - 05-09-08
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www.lamanchada.blogspot.com |